Incremento al salario mínimo en México: impacto en la inflación y la formalidad laboral
En los últimos años, México ha experimentado una política sostenida de incrementos al salario mínimo, con el objetivo de recuperar el poder adquisitivo perdido durante décadas. Para 2026, el salario mínimo volvió a aumentar, con impacto directo en millones de trabajadores y en múltiples aspectos de la economía mexicana.
Aunque la medida ha sido bien recibida por la mayoría de los trabajadores, también ha abierto el debate sobre su impacto en la inflación, la formalidad y la competitividad de las empresas.
Salario mínimo para 2026
A partir del 1 de enero de 2026, la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI) aprobó un nuevo ajuste que entró en vigor oficialmente:
- Salario mínimo general (resto del país): $315.04 MXN diarios (aprox. $9,582.47 mensuales).
- Salario mínimo en la Zona Libre de la Frontera Norte (ZLFN): $440.87 MXN diarios (aprox. $13,409.80 mensuales).
- El incremento representa un 13% en la mayor parte del país y 5% en la ZLFN comparado con los montos de 2025.
Este nuevo ajuste forma parte de la política nacional para fortalecer la retribución mínima, con el objetivo de acercarla cada vez más a cubrir las necesidades básicas de las familias mexicanas.
Una trayectoria de aumentos sostenidos
Históricamente, los ajustes al salario mínimo han sido significativos desde 2018. A continuación, un resumen histórico actualizado hasta 2026 para el salario mínimo general:
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Año |
Salario mínimo general (resto del país) |
Zona Libre de la Frontera Norte |
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2018 |
$88.36 MXN |
– |
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2020 |
$123.22 MXN |
– |
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2023 |
$207.44 MXN |
$312.41 MXN |
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2025 |
$278.80 MXN |
$419.88 MXN |
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2026 |
$315.04 MXN |
$440.87 MXN |
Estos ajustes han permitido que el salario mínimo recupere más del 110% de su poder adquisitivo real desde 2018, según datos de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (CONASAMI).
Impacto en la inflación
Uno de los principales debates alrededor del incremento del salario mínimo es su posible efecto en la inflación.
Sin embargo, los análisis del Banco de México y la OCDE muestran que, hasta ahora, los incrementos no han provocado un aumento sostenido de precios, debido a que:
- La mayoría de los trabajadores formales ya percibían ingresos por encima del mínimo.
- El alza salarial se ha acompañado de una productividad estable.
- Los sectores más sensibles (como comercio minorista y manufactura ligera) han ajustado costos gradualmente.
- No se ha observado un aumento sostenido de la inflación atribuible directamente a los aumentos del salario mínimo.
- Sin embargo, expertos advierten que aumentos excesivamente acelerados podrían generar presiones en precios de alimentos y servicios básicos si no se acompaña de políticas productivas.
La evolución del salario mínimo sigue alineada con las metas de recuperación del poder adquisitivo sin desbordar la inflación general.
Formalidad laboral: ¿avances reales?
Uno de los principales objetivos de los aumentos al salario mínimo es reducir la brecha entre el trabajo formal e informal.
El panorama actual muestra luces y sombras:
- En ciertos sectores como manufactura, logística y servicios profesionales, la formalidad ha mostrado crecimiento moderado, favorecido por mayores ingresos legales.
- Sin embargo, en regiones con predominio de microempresas, el aumento del salario mínimo ha llevado a algunos empleadores a evadir costos laborales trasladando personal a la informalidad.
- Si bien el incremento ha beneficiado a millones de trabajadores, el reto sigue siendo que estos aumentos se traduzcan en empleos formales de calidad con acceso a prestaciones y seguridad social.
El impacto neto sobre la formalidad laboral depende de la combinación de políticas que generen empleos formales de mayor productividad y que reduzcan la informalidad estructural.
Sectores más impactados
- Comercio y servicios: ajustes moderados en precios y márgenes, pero mejora en rotación y satisfacción del personal.
- Manufactura y logística: presiones de costos absorbidas con automatización y eficiencia.
- Turismo y hospitalidad: impacto mayor en pymes, pero con beneficios en retención de talento.
- Campo: el desafío más grande, por alta informalidad y limitada capacidad de absorción del incremento.
Este panorama refleja que el impacto del salario mínimo no es homogéneo y varía según las características productivas y estructurales de cada sector económico.
En conclusión, el incremento al salario mínimo en México para 2026 representa un paso más en una política pública de largo plazo orientada a fortalecer los ingresos laborales, reducir la pobreza y mejorar el bienestar de las familias trabajadoras.
Sin embargo, los desafíos persisten:
- Mantener la estabilidad de precios sin generar presiones inflacionarias significativas.
- Fortalecer la formalidad laboral a través de políticas de empleo, capacitación y productividad.
- Asegurar que los aumentos salariales se traduzcan en oportunidades reales de crecimiento económico y social.
El futuro del salario mínimo en México dependerá de un equilibrio entre políticas productivas, educación laboral, innovación empresarial y desarrollo económico sostenible que permitan que los ajustes salariales impulsen el bienestar y la inclusión sin comprometer la estabilidad macroeconómica.