La inteligencia artificial ya forma parte de diferentes actividades laborales. Herramientas para generar contenidos, analizar información y automatizar procesos conviven con sistemas capaces de filtrar candidatos, evaluar el desempeño, distribuir tareas o intervenir en otras decisiones relacionadas con la gestión del talento.
En México, este avance tecnológico comienza a abrir una nueva discusión en materia laboral. Durante 2026 se han presentado diferentes iniciativas que buscan incorporar reglas sobre el uso de inteligencia artificial, particularmente cuando los algoritmos pueden intervenir en decisiones que afectan la contratación, promoción, permanencia o terminación de una relación de trabajo.
El debate ocurre mientras México todavía no cuenta con una legislación general de inteligencia artificial. Por ello, las propuestas laborales buscan atender aplicaciones específicas de esta tecnología y establecer límites cuando las decisiones automatizadas puedan tener consecuencias sobre los derechos de las personas trabajadoras.
La adopción de estas herramientas se ha acelerado durante los últimos años. Su presencia no se limita a las herramientas generativas utilizadas directamente por las personas. Los sistemas automatizados pueden intervenir en distintas etapas de la relación laboral, desde la revisión de currículums hasta la asignación de actividades, el análisis de productividad y la evaluación del desempeño.
Esta expansión ha colocado sobre la mesa una pregunta que comienza a adquirir relevancia jurídica: ¿qué reglas deben aplicarse cuando un algoritmo participa en una decisión relacionada con el empleo?
Actualmente no existe una regulación general de inteligencia artificial aplicable a todas las relaciones laborales en México. Sin embargo, los principios establecidos en la Ley Federal del Trabajo sobre igualdad, no discriminación y protección de los derechos laborales continúan siendo aplicables independientemente de la tecnología utilizada.
Además, México ya cuenta con un antecedente específico. La reforma sobre trabajo en plataformas digitales incorporó obligaciones relacionadas con la transparencia de los algoritmos utilizados para administrar el trabajo.
Las plataformas deben informar de manera clara las reglas utilizadas para asignar tareas y explicar elementos de los sistemas automatizados que pueden afectar la relación laboral. Este modelo representa uno de los primeros pasos de la legislación mexicana para regular directamente la gestión algorítmica del trabajo.
Durante 2026 se han presentado diferentes proyectos para ampliar la regulación de la inteligencia artificial en las relaciones laborales. Aunque sus alcances son distintos, varios coinciden en temas como transparencia, supervisión humana y protección frente a decisiones completamente automatizadas.
Entre los cambios planteados se encuentra informar a las personas trabajadoras cuando sistemas de inteligencia artificial intervengan en decisiones relacionadas con su empleo y permitir que determinadas decisiones puedan ser revisadas por una persona.
Esto podría tener implicaciones en procesos como contratación, promociones, evaluaciones de desempeño, sanciones o terminaciones laborales. Sin embargo, estas propuestas todavía deben recorrer el proceso legislativo correspondiente y actualmente no constituyen obligaciones generales para los centros de trabajo.
El reclutamiento es una de las áreas que ya forma parte de esta discusión. Los sistemas automatizados pueden analizar grandes cantidades de solicitudes, identificar competencias o filtrar perfiles de acuerdo con determinados criterios.
Entre las propuestas presentadas se encuentra impedir que algoritmos o herramientas de inteligencia artificial descarten automáticamente a recién egresados únicamente por no contar con experiencia laboral previa.
También se plantea incorporar una revisión humana y considerar competencias académicas, aptitudes, habilidades y potencial de desarrollo antes de excluir un perfil. La propuesta busca establecer límites específicos al uso de filtros automatizados en los procesos de contratación, aunque todavía no forma parte de la legislación vigente.
La posible sustitución de empleos mediante automatización también llegó a la agenda legislativa. Durante 2026 se han presentado propuestas que buscan establecer reglas para los casos en los que la inteligencia artificial provoque el desplazamiento de trabajadores.
Sin embargo, la legislación mexicana ya contempla procedimientos cuando la incorporación de nueva maquinaria o nuevos procedimientos de trabajo genera una reducción de personal. La Ley Federal del Trabajo establece condiciones específicas para estos escenarios, incluyendo reglas relacionadas con la terminación de las relaciones laborales y las indemnizaciones correspondientes.
Las nuevas iniciativas buscan determinar si el crecimiento de la inteligencia artificial requiere protecciones adicionales y reglas específicas frente a las que ya existen para otros procesos de automatización.
La utilización de inteligencia artificial en el ámbito laboral también se relaciona con la privacidad. Currículums, evaluaciones, registros de productividad y otros datos generados durante la relación de trabajo pueden convertirse en información utilizada por sistemas automatizados.
El tema adquiere mayor relevancia cuando estos sistemas no solo almacenan información, sino que generan perfiles, clasificaciones o recomendaciones que posteriormente pueden influir en decisiones relacionadas con una persona.
Por ello, la transparencia sobre el uso de información y los criterios utilizados por los sistemas automatizados forma parte de la discusión sobre la regulación de estas tecnologías.
México todavía no cuenta con una ley general de inteligencia artificial, pero el uso de algoritmos ya comenzó a aparecer dentro de la legislación laboral mediante la regulación de las plataformas digitales.
Las iniciativas presentadas durante 2026 buscan ampliar esa discusión hacia otros espacios de trabajo y abordar temas como transparencia, supervisión humana, reclutamiento, protección de datos y desplazamiento laboral.
Por ahora, buena parte de estas propuestas continúa dentro del proceso legislativo y no representa nuevas obligaciones generales para los centros de trabajo. Su avance permitirá definir hasta dónde llegará la regulación y qué nuevas disposiciones podrían incorporarse al marco laboral mexicano ante una presencia cada vez mayor de la inteligencia artificial.