En un mundo laboral donde las fronteras se han vuelto más flexibles y el talento puede venir de cualquier parte, hablar inglés ya no es un lujo, sino una necesidad en muchas industrias.
En México, cada vez más empresas —nacionales e internacionales— incluyen entrevistas en inglés como parte de su proceso de selección, sobre todo si la vacante implica contacto con clientes globales, interacción con equipos en el extranjero o documentación técnica en otro idioma.
Y si bien es común ver “Inglés: intermedio o avanzado” en los currículums, la realidad es que muchas personas se sienten inseguras cuando deben demostrarlo en una conversación profesional. La buena noticia es que una entrevista en inglés no tiene por qué ser un obstáculo, y con preparación, práctica y confianza, puedes convertirla en una gran oportunidad para destacar.
No se trata de complicar las cosas, sino de asegurarse de que el candidato tiene las herramientas necesarias para desempeñar su rol en un entorno globalizado. Algunas de las razones más comunes por las que una empresa decide hacer parte del proceso en inglés son:
Aunque puede parecer intimidante, esta parte de la entrevista no es un examen gramatical, sino una forma de medir tu capacidad de comunicarte de manera efectiva, profesional y con seguridad en otro idioma.
Si tienes una entrevista próxima en inglés, lo peor que puedes hacer es improvisar. La preparación no solo mejora tu desempeño, también reduce el estrés. Aquí te dejamos algunos pasos clave para llegar con confianza:
Aunque cada entrevista es distinta, hay preguntas que se repiten con frecuencia. Ensaya tus respuestas para:
El objetivo no es memorizar frases, sino familiarizarte con la estructura, el vocabulario y el ritmo de tu respuesta. Cuanto más practiques, más natural sonará.
No necesitas hablar como nativo, pero sí debes poder expresarte con claridad y usar términos relacionados con tu área. Aprende las palabras clave de tu industria en inglés, como por ejemplo: “logistics”, “quality assurance”, “manufacturing processes”, “financial analysis”, “data reporting”, etc.
Una buena idea es revisar descripciones de puestos similares en inglés, anotar vocabulario y frases útiles, y practicar cómo las aplicarías en tus respuestas.
Haz ensayos en voz alta. Puedes practicar con alguien más, frente al espejo o grabarte para detectar muletillas, errores de pronunciación o pausas innecesarias. También puedes usar plataformas como ChatGPT o aplicaciones como Cambly o Speak para tener conversaciones simuladas.
Si no entiendes una pregunta o necesitas pensar tu respuesta, está bien decirlo. Lo importante es cómo lo haces. Usa frases como:
Estas frases te permiten ganar tiempo y muestran que manejas la situación con tranquilidad y profesionalismo.
Una buena entrevista no solo es responder bien, sino también saber preguntar. Considera tener preparadas algunas como:
Esto demuestra tu interés, seguridad y comprensión del idioma.
No te vayas de la entrevista sin dejar una buena impresión final. Algunas frases útiles para el cierre son:
Mostrar cortesía, entusiasmo y profesionalismo cierra el ciclo de forma positiva.
No se trata de ser perfecto, sino de ser claro, profesional y auténtico. Una entrevista en inglés no es un examen para ver si hablas como nativo, sino una oportunidad para demostrar que puedes comunicarte efectivamente en un entorno laboral.
Recuerda: la práctica te da confianza, y la confianza abre puertas. Prepararte para una entrevista en inglés te ayuda no solo a pasar esa entrevista, sino también a desarrollar una habilidad que te acompañará toda tu vida profesional.
Así que la próxima vez que recibas una invitación para una entrevista en inglés, en lugar de preocuparte, prepárate… y aprovecha la oportunidad para brillar.
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