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Las habilidades que hoy buscan las empresas (y cómo desarrollarlas)

Escrito por Mónica Ordóñez | septiembre 2026

Tener experiencia y conocimientos técnicos continúa siendo importante para acceder a oportunidades profesionales, pero el mercado laboral está haciendo que las empresas amplíen aquello que consideran al evaluar a un candidato.

La capacidad para comunicarse, aprender, resolver problemas y adaptarse puede ser tan relevante como dominar una herramienta específica.

Esta evolución responde, en buena medida, a la velocidad con la que están cambiando los puestos de trabajo. La tecnología transforma procesos, aparecen nuevas herramientas y las organizaciones necesitan responder constantemente a escenarios diferentes. Como resultado, algunas competencias técnicas pueden actualizarse rápidamente, mientras que la capacidad de seguir aprendiendo adquiere mayor importancia.

Para los profesionales, esto representa una oportunidad. Fortalecer el perfil laboral ya no depende exclusivamente de acumular cursos o años de experiencia, sino de desarrollar una combinación de habilidades técnicas y humanas que permita aportar valor en distintos contextos.

Las habilidades técnicas siguen siendo importantes, pero evolucionan

Cada profesión requiere conocimientos específicos. Un especialista financiero, un ingeniero, un profesional de logística o alguien que trabaja en tecnología necesita dominar herramientas y metodologías propias de su área. Estas competencias permiten realizar las funciones esenciales del puesto y siguen siendo un criterio importante durante la selección.

La diferencia es que estos conocimientos ya no pueden considerarse permanentes. Nuevas plataformas, automatización e inteligencia artificial están modificando la manera en que se ejecutan distintas actividades, por lo que mantenerse actualizado se convierte en parte del desarrollo profesional.

En lugar de intentar aprender todas las herramientas disponibles, conviene identificar cuáles están transformando tu área y cuáles aparecen con mayor frecuencia en las oportunidades que te interesan. Esto permite concentrar el aprendizaje en conocimientos que realmente pueden fortalecer tu empleabilidad.

Aprender a aprender se ha convertido en una habilidad esencial

Ningún profesional puede anticipar todas las herramientas o conocimientos que necesitará durante su carrera. Por eso, una de las capacidades más valiosas es aprender con rapidez y trasladar nuevos conocimientos a situaciones reales.

La capacidad de aprendizaje puede demostrarse de distintas maneras: dominar una nueva herramienta para resolver un problema, adquirir conocimientos para participar en un proyecto diferente o actualizar una metodología que ya utilizabas. Lo relevante no es únicamente haber tomado una capacitación, sino poder explicar qué hiciste después con ese conocimiento.

Para fortalecer esta capacidad, es útil mantener una rutina de actualización profesional. Cursos, certificaciones, contenidos especializados y proyectos fuera de las responsabilidades habituales pueden convertirse en espacios para practicar, experimentar y ampliar progresivamente tus competencias.

La comunicación tiene impacto en prácticamente cualquier puesto

Saber comunicar no significa únicamente hablar con seguridad frente a otras personas. También implica escuchar, organizar información, explicar ideas complejas de manera sencilla y adaptar el mensaje dependiendo de quién necesita recibirlo.

Esta habilidad adquiere especial importancia en equipos multidisciplinarios, donde personas con conocimientos diferentes necesitan colaborar para alcanzar un mismo objetivo. Un profesional puede tener una gran capacidad técnica, pero tendrá dificultades para generar impacto si no logra explicar sus propuestas, compartir información o construir acuerdos con otros.

La comunicación puede fortalecerse en situaciones cotidianas: preparando mejor una presentación, estructurando los mensajes antes de una reunión o practicando la escucha activa. Pedir retroalimentación sobre la claridad de tus ideas también permite detectar oportunidades concretas de mejora.

Adaptabilidad no significa aceptar todo sin cuestionar

Cambios en procesos, tecnologías, equipos y prioridades forman parte de la realidad de muchas organizaciones. Por ello, las empresas valoran profesionales capaces de responder a escenarios diferentes sin perder de vista los resultados que necesitan alcanzar.

Ser adaptable no significa estar de acuerdo con cualquier cambio ni abandonar una forma de trabajar simplemente porque aparece una nueva. Implica comprender el contexto, evaluar qué necesita modificarse y desarrollar rápidamente las capacidades necesarias para funcionar dentro de una nueva realidad.

Puedes fortalecer esta habilidad participando en proyectos fuera de tu rutina habitual, colaborando con otras áreas o aprendiendo herramientas diferentes. Exponerte gradualmente a escenarios nuevos ayuda a desarrollar confianza para enfrentar situaciones que no tienen una solución conocida desde el principio.

Resolver problemas requiere pensamiento crítico

Las organizaciones no necesitan únicamente personas capaces de ejecutar instrucciones. También valoran profesionales que puedan analizar información, detectar problemas, cuestionar supuestos y proponer alternativas fundamentadas.

El pensamiento crítico resulta especialmente importante en contextos donde existe una gran cantidad de información disponible. Saber distinguir datos relevantes, evaluar fuentes y comprender las consecuencias de una decisión permite aportar mayor valor y evitar respuestas basadas únicamente en intuiciones.

Para desarrollar esta capacidad, conviene acostumbrarse a preguntar qué está provocando un problema antes de buscar una solución. Comparar alternativas, revisar evidencia y analizar los resultados de decisiones anteriores son ejercicios que fortalecen progresivamente esta forma de pensar.

La colaboración sigue siendo una ventaja profesional

Pocas funciones dentro de una organización operan completamente aisladas. Incluso los puestos altamente especializados requieren interactuar con otras personas, compartir información y coordinar esfuerzos para alcanzar objetivos comunes.

Por eso, colaborar no significa simplemente llevarse bien con los compañeros. Implica cumplir acuerdos, reconocer las aportaciones de otros, gestionar diferencias y entender cómo el propio trabajo impacta en las responsabilidades del resto del equipo.

Una forma de desarrollar esta habilidad es participar en proyectos multidisciplinarios donde sea necesario trabajar con personas de otras áreas. Estas experiencias ayudan a ampliar la perspectiva, entender diferentes prioridades y aprender a construir soluciones de manera conjunta.

¿Cómo saber qué habilidades necesitas fortalecer?

No todas las personas necesitan desarrollar las mismas competencias ni hacerlo al mismo tiempo. El punto de partida debe ser entender cuáles son las habilidades necesarias para avanzar hacia las oportunidades profesionales que realmente te interesan.

Revisar vacantes relacionadas con tu perfil puede ayudarte a identificar patrones. Si determinadas herramientas, conocimientos o competencias aparecen constantemente entre los requisitos, probablemente representan áreas relevantes para tu desarrollo, incluso si todavía no estás buscando cambiar de empleo.

También puedes solicitar retroalimentación a líderes, compañeros o personas con experiencia en tu área. Contrastar esa información con tus propios objetivos permite construir un plan de desarrollo mucho más útil que acumular capacitaciones sin una dirección definida.

 

En conclusión, las habilidades que valoran las empresas evolucionan al mismo ritmo que cambia el trabajo. Los conocimientos técnicos siguen siendo fundamentales, pero adquieren mayor fuerza cuando se combinan con comunicación, capacidad de aprendizaje, adaptabilidad, colaboración y pensamiento crítico.

Construir un perfil competitivo no significa dominar todas las habilidades posibles. Significa identificar cuáles son relevantes para tu trayectoria, reconocer aquellas que necesitas fortalecer y generar experiencias que te permitan ponerlas en práctica.

El desarrollo profesional es un proceso continuo. Mantener la curiosidad y estar dispuesto a actualizar conocimientos puede ayudarte no solo a responder a las necesidades actuales del mercado laboral, sino también a prepararte para oportunidades que todavía no forman parte de tu carrera.

 

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